Y resulta que ahora todo el mundo está re contento con la presencia de dicha super cadena Yanqui de cafés al paso, lleno de cositas indescriptibles y poco identificables.
Sí, como todos, yo también quise probar, y sentirme Carrie Bradshaw, y caminar libre y despreocupada con mi Café en la mano, mientras recorría las calles de Manhattan... pero de verdad, no me salió...es que viste, no soy tan moderna...
Lo primero que sucede al entrar a uno de estos Starbucks, es la cola interminable de gente, que te abofetea violentamente, y de una vez, te saca todo el glamour que vos hasta el momento de entrar creías que tenías... definitivamente no, no estás en Manhattan, no estás vistiendo unos super tacos con un vestido que no te comprarías ni para la mejor fiesta, básicamente sos vos, la misma boluda de siempre, con la misma ropa de siempre, haciendo una cola para tomar, aparentemente (y guiandome por la extensa cantidad de gente desesperada ) el mejor café de tu vida...
Y te quedás en la cola. Odiás tanta cercanía con la gente, por supuesto te indignan a una velocidad de 3 indignaciones por minuto, pero te quedás ahí, de verdad este café debe ser lo más y no tendrías nada de onda si no lo probaras...
Manteniendote firme en la cola porque, lo decidiste, VAS a tener onda, vas a caminar por las no calles de Manhattan (definitivamente) con tus zapatillas de siempre, y tu campera de turno, pero vas a tener onda igual. Empezás a chequear el listado de sabores, que, cual heladería, permanecen expuestos a la vista, sin una más mínima explicación... tenes mocha latte, café, vainilla, frios, calientes, con canela, sin, con pajita, con un vaso que tiene como una tapita redondeada, otro no, más sabores, más gente que (aparentenemente) no parece tan perdida como vos...recordás que tenés que tener onda, y además a esta altura ya estás intrigada por probar, ALGO de esa enorme variedad. (hasta el momento lo más loco que habías probado había sido un buen capuchino, quizás con algún alcohol decorativo, en algún lugar donde el mozo te explicaba las opciones, y era todo mucho más simple y feliz).
También notás de refilón, que las cosas expuestas para comer, no son las mismas que las personas se llevan, los tostados, por ejemplo, no se ven ahí, entre otras tantas opciones...pero no te preocupás, porque esta vez vos no vas a comer, vas a tener tu cafe, que según todos es tan cómodo tomar mientras caminás (algo que no te cierra del todo, teniendo en cuenta que no sabés tomar ni una gaseosa caminando por la calle en el peor día de calor, sos torpe, y terminás tirándola....temés, nuevamente por ese café)
Llega tu turno, no querés quedar mal, definitivamente tu timidez (que aparece en los momentos más insospechados) no te permite preguntar de qué se trata cada uno, porque además, no olvidemos la cola de personas descafeinadas e impacientes que esperan ansiosas detrás nuestro por su dosis de cafeina. Entonces, elegís...elegís realmente lo que sentís que no va a ser horrible: el café frío lo descartaste, porque no estás segura que te guste, también la canela, que pudiste descifrar por ahí, porque sabés, eso sí lo sabés, no te gusta.
Pedís algo así com oun café con escencia de vainilla... (porque vamos, ¿cuándo puede resultar feo un toque de vainilla?), elegís el tamaño (grande, por las dudas. Sin pensar que vas a tomar café, no una coca acompañada por papa y hamburguesas),pagás, aparentemente la marca, el logo en el vasito, y la escencia de vainilla, cotizan en dolares, por supuesto. Pero no importa, porque va a estar buenísimo caminar por la calle con el cafecito...
Y ahí, te preguntan tu nombre...y lo escriben en tu taza... (ahí, para mí chicos, ya perdió onda...yo nunca vi eso en ninguna película. Ojo, es probable que me equivoque, no soy tan detallista, pero me cortó un poco el mambo, debo decirlo...)
Espero. Un rato. (largo) y al rato, escucho que gritan mi nombre, y me acercan un vasito. Muy feliz lo agarro, y me voy. Me voy y me doy cuenta que el vasito quema, y que no me pusieron la cintita esa para que no me queme, la ruedita de cartón así que, de pronto, me doy cuenta que no voy a caminar, no voy a volver a buscar la cintita, así que me siento, a beber este mágico café... ya no voy a poder llevarlo caminando....
La verdad....ni tan mágico era el café.....pero debe ser eso, que yo no soy muy moderna....